Quién me lo iba a decir, estar convirtiéndome yo, reina de las cursiladas, en una descreída…
Mirando a mi alrededor, son más las parejas infelices que las felices. En mi alrededor familiar, me refiero.
Con parejas infelices no me refiero a parejas que no estén sumamente enamoradas. No, no, me refiero a infelicidad de la dura. De la de no soportarse, faltarse continuamente al respeto, sacarse de quicio…
Con broncas por absolutamente todo, desde lo más nimio a lo más profundo. En estos casos a los que me refiero, desde fuera se aprecian dos actitudes totalmente contrapuestas…
- Ellos han optado por el pasotismo, casi no les prestan atención y se ponen continuamente a la defensiva… y ellas se limitan a dar órdenes y estar el 98 % del tiempo criticando a sus parejas.
Me imagino que ambas partes se sienten abandonadas en cierta manera por sus parejas. Ellos porque ellas ya sólo les critican y ellas porque ellos pasan…
También utilizan a sus hijos para recriminarse cosas, ponen ambos a parir al otro progenitor delante de su criatura, o incluso…
- Qué pena que en esto te parezcas a tu padre/madre…
Joder, ¿esto me espera?
Porque doy por supuesto que estas parejas se adoraban, se adoraron en algun momento de sus vidas. Eran el ojito derecho el uno del otro…
He salido con unos cuantos chicos que no tienen más bien nada que ver entre ellos. Bueno, algo sí, que todos han sido inteligentes, porque a mí los tontos no me ponen. Y además yo a los tontos no les hago gracia…
Salí con un chico con el que compartía aficiones y sentido del humor. Desgraciadamente, las circunstancias se impusieron, relación a distancia, falta de determinación en alguna ocasión, y desenamoramiento por mi parte.
Al final era algo más parecido a mi hermano que a mi novio. Un mes antes de irme a vivir con él le eché huevos y decidí que era hora de darme cuenta de lo que no quería ver y es que ya no estaba enamorada y ni siquiera me quería ir a la cama con él.
Ahora salgo con un chico con el que no tengo mucho que ver. Es inteligente, cariñoso, detallista, me trata como una reina, es gracioso, trabajador pero no un yonki del trabajo, generoso, racional… Y además me lo paso con él en la cama como nunca antes…
Y tímido. Yo soy una persona muy social, tengo muchos conocidos y algunos muy buenos amigos, con los que me encanta pasar el rato.
Él tiene poca vida social, es más tranquilo de quedarse en casa, cuando quedamos con amigos apenas abre la boca, además tiene un humor muy negro que a los conocidos tira mucho para atrás…
Desde fuera me consta que dicen que no pegamos ni con cola, que qué pintamos juntos… Su timidez además es un complejo para él, sé que lo pasa mal, se siente rechazado, y como digo, se pone muy nervioso y puede ser interpretado como muy borde.
Tiene una sensibilidad enorme, pero le cuesta mucho coger confianza con alguien.
Ahora mismo me encanta, estaría todo el día con él, incluso cuando discutimos porque… tachán! me tranquiliza, me aporta siempre otros puntos de vista que yo ni me había planteado…
Pero ¿y cuando se me pase el estado inicial de entontamiento?
Conozco a parejas que son como dos gotas de agua y se entienden a la perfección y otras que a pesar de tener tantas cosas en común no se soportan. A parejas que no tienen nada que ver y no se soportan y otras que se complementan…
Todo esto viene a que surge la oportunidad así, en breve plazo de que vayamos a vivir juntos. Pero me da mucho miedo. Que sea demasiado pronto, que todo se estropee, no sé si deberíamos relajar un poco el ritmo porque vamos demasiado rápido o deberíamos liarnos la manta a la cabeza…
¿alguien sabe que es lo que funciona?
Para mí en este momento, lo único que funciona es… no faltar al respeto, y discutir como dicen los psicólogos, sin atacar al otro…